En la cárcel de Mercedes transcriben libros para ciegos

El taller de Braille de esa unidad penal entregó a la Fundación Nano los libros que terminaron de reproducir. Planean generar material didáctico y menús para cafés y restaurantes, pero necesitan apoyo. Este trabajo les permite a los internos sentirse útiles y conectarse con la sociedad.

En el centro de un salón, frente a la enorme sala que ocupa la capilla, un grupo de internos de la cárcel de Mercedes acomoda enormes libros anillados sobre dos mesas. Son las obras que transcribieron en Braille, en el marco de un taller del que forman parte.

La Unidad Penal 5 tiene 140 años. Sobre los antiguos pabellones que albergan a los detenidos están los corredores pintados a la cal con las aulas de los tres niveles de enseñanza que funcionan en la prisión. A través de los barrotes de las ventanas, se divisan un pedacito de cielo y algunas plantas parásitas. Hay una enorme torta, café instantáneo y jugo para la ocasión: María Bayá Casal, de la Fundación Nano, que trabaja con ciegos de pocos recursos en San Miguel, llegó para recibir la donación.

María descubre un pequeño error en una de las carátulas, y todo el grupo pone manos a la obra inmediatamente con las tablillas y los punzones para que los libros lleguen, impecables, a manos de los ciegos. Hasta hace poco tenían un corrector ad honorem, pero se fue porque consiguió un trabajo remunerado. Ahora, todo depende de la atención de los transcriptores.

El encierro es en cierta forma una limitación como la ceguera, porque ellos no pueden ver el mundo exterior.

El Braille, sistema de escritura y lectura con puntos en relieve, tiene su dificultad y supone aprender dos alfabetos: se escribe de un modo y se lee del inverso.

“Algunos de los integrantes del taller no estaban alfabetizados., pero fueron apoyados por los demás, incentivados. Empezaron la escolaridad primaria y luego continuaron”, dice el director del penal prefecto mayor Ricardo Méndez.

El grupo funciona desde enero del 2015. El año pasado, produjeron en Braille todas las tarjetas navideñas que distribuyó la Fundación Nano. Tienen una colección de libros transcriptos. Hay cuentos infantiles con los textos que también incluyen el alfabeto normal para que puedan compartirlos los chicos ciegos con los padres videntes. La Constitución Nacional ocupa un espacio importante: atesoran dos ejemplares de los artículos 14 y 14 bis.

En el mes de abril, tuvieron una participación en la Feria del Libro, en el stand de la Biblioteca Nacional de Ciegos.

“Nosotros aprendimos con un interno que antes estaba acá. Él trajo el proyecto y ya está en libertad, pero nos dejó estas herramientas para poder seguir trabajando. Gracias a esto hemos tenemos nuestro día ocupado y podemos ser mejores personaas porque ayudamos al prójimo“, explica Fabián, mientras muestra cómo funcionan la máquina de escribir, recuperada y reparada para ellos y la anilladora que les sirve para encuadernar.

“Hacemos libros infantiles y de adultos y queremos hacer menús de restaurants en Braille para que un ciego pueda un ciego llegar a un café o a un bar y él mismo pedir lo que quiere”, agrega. Entre los proyectos está la de producir mapas con leyendas y texturas y otros materiales didácticos para estudiantes ciegos.

Bayá Casal se lleva varias cajas enormes con la valiosa carga: “Esto es un puente con la sociedad, su participación activa en el mundo. Nosotros consideramos que el encierro es en cierta forma una limitación como la ceguera porque ellos no pueden ver el mundo exterior. Esto es una actividad que los conecta y lo hace desde el servicio”.

Para continuar con su trabajo, los miembros del Taller de Braille de la Unidad 5 necesitan donaciones de resmas de papel 30″6 x 24 de 142 gramos o equivalente. Se pueden enviar a la Fundación Nano, en Sarmiento 1421 San Miguel a nombre de María Bayá Casal. Teléfono 4-451-4500.