Ecuador: la historia de los tres periodistas asesinados por un grupo disidente de las FARC

Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra debían recopilar testimonios sobre la situación que atraviesa Esmeraldas, zona fronteriza entre Ecuador y Colombia.

El 26 de marzo tres periodistas del diario ecuatoriano El Comercio fueron secuestrados por un grupo disidente de las FARC en Esmeraldas, zona fronteriza con Colombia. Javier Ortega (32), Paúl Rivas (45) y Efraín Segarra (60) partieron desde Quito con el objetivo de recoger testimonios sobre la situación que atraviesa la zona tras una serie de ataques atribuidos al famoso grupo guerrillero colombiano. Pero algo saldría mal.

En las últimas horas se conoció la peor noticia: las tres personas fueron asesinadas y las autoridades buscan a Walter Artízala, alias “Guacho”, de 35 años, acusado de ser el líder del grupo de ataque.

Ortega vivió su adolescencia en Valencia, España, donde trabajó en una heladería. De allí regresó a Ecuador para estudiar periodismo. Era el último de tres hermanos, soltero y sin hijos. Su familia y amigos lo describen como un hombre sereno y con una risa contagiosa. Desde hace seis años trabajaba en El Comercio cubriendo temas judiciales y de seguridad.

El joven periodista era fanático de Lionel Messi, a quien conoció en su paso por Barcelona.

Rivas iba a cumplir 46 años el 25 de abril: tenía novia y una hija de 15 años. Quienes lo conocieron aseguran que se trataba de un hombre sensible y bromista, que heredó de su padre la pasión por captar imágenes. En honor a él, hizo un libro con fotos tomadas por ambos.

Un fotorreportaje sobre los familiares de personas desaparecidas le dio el premio Eugenio Espejo, que entrega la Unión Nacional de Periodistas (UNP) de Quito.

Segarra, a quien los periodistas de El Comercio conocían como ‘Segarrita’, tenía 60 años y era padre de dos hijos, uno de ellos reportero del matutino de Quito. Sus compañeros de trabajo lo recuerdan como “un conductor minucioso y con una gran sonrisa”.

Su amor por los animales lo llevó a cuidar de hasta 12 perros abandonados y el gran orgullo de su vida era que su hijo había elegido ser periodista. Era fanático del Deportivo Quito, ahora en la segunda división, del que ostentaba una colección de camisetas.

 

Fuente: TN