Canapino, el que desafía los límites como muy pocos

El arrecifeño bicampeón de Turismo Carretera dejó su sello cada vez que se subió a un auto de carrera. Nunca se dio por vencido, mostró gran determinación y carácter. A los 27 años ratificó que puede hacer historia.

A los 27 años, desafió los límites como pocos lo hacen en el automovilismo argentino. Surgido de los simuladores, su padre Alberto, que en los comienzos en la Copa Megane miraba a regañadientes que se convirtiera en corredor, debió rendirse ante las evidencias. Agustín Canapino escaló otro peldaño y ya se codea con los grandes de la historia fierrera. La consagración como campeón de Turismo Carretera 2017, y la forma en que conquistó su segunda corona en dicha categoría lo afirmaron en ese rumbo, más con su brillante año ante el título en Top Race V6 y el Olimpia de Plata en automovilismo.

-Fue una definición como esas que se esperan y se buscan en el TC…

-Tuve un auto fabuloso que me permitió avanzar aunque la mano estuvo brava, nada sencilla; por otro lado, la suerte estuvo de mi lado por ejemplo, cuando Lambiris hizo el pase y siga, avancé un lugar más y él salió delante de Ardusso.

-En 2010 diste el batacazo como el campeón más joven del TC a los 20 años. ¿En que cambiaste desde aquél momento?

-Lo primero es que tengo menos pelo y no me gusta nada, je… Como piloto siento que maduré y no cometo tantos errores. Y si voy a lo que pasó en el Mouras, tuve la paciencia para pasar autos en el momento que tenía que jugarme. El Canapino de 2010 hubiese cometido un error y perdía el título.

-Con Alberto, tu papá, son una sociedad casi ideal; se entienden de memoria.

-Mi viejo es todo, sabe muchísimo, tiene ocho títulos en TC. Lo valoro mucho así como a mi mamá, mis hermanos, mis abuelos, ellos son fundamentales en mi vida. Me acuerdo que cuando faltaban cuatro vueltas me dijo por la radio “te falta un puesto”. Si subía una posición y Ardusso quedaba 10º yo era campeón. No me distraje ni un segundo y cuando lo encontré adelante a Ruggiero, busqué el hueco y lo pasé.

-Pensar que arrancaste mal en La Plata por el trompo del primer día y de yapa, último por los tiempos retirados. Parecía cosa juzgada que Ardusso sería campeón.

-Sí, me puse mal. Me golpeó. Pero me encerré en mi casilla, pensé y dije “ahora jugarme el todo por el todo”. Fue importante mantener la calma, hablamos en el equipo, salí dar lo máximo y se dio.

Fuente: Diario Popular